¿Y ahora que hago yo? El primer dia... El segundo post... y nada. No hay un maldito tema recurrente sobre el que escribir.
Bueno pues haremos de tripas corazón y escribiremos sobre nada.
Al principio todo era un caos, pero la nada acechaba.
La nada a veces es vacía otras llena, silenciosa o ruidosa, feliz o triste, te hace creer que estás en el lugar correcto o te engaña...
Hay que tener cuidado con la nada, parece simpatica y amigable, de hecho lo es, pero con el tiempo se va transformando en una bestia que desea devorarte. Y lo hace, pero de una manera tan sutil que debes tener las amarras bien sujetas para que no te lleve a la deriva.
Yo no tenía amarras. Desde el puerto me intentaron salvar pero la nada me hizo creer que solo querían atarme y me fui con la nada. Nada durante meses, meses en los que nada recordaba y nada queria, nada esperaba y nada deseaba, una vida de nada en la que la nada lo era todo.
Mi todo, la nada en la que nada era todo. O casi todo.
Cuando parecía no tener un camino por el que volver a mi caos (mi dulce caos diario) este apareció. Fue rápido y doloroso (Después de dejarme llevar por la nada que menos que el caos me diera un tirón de orejas, ¿no?) pero pronto me salvó de la nada. ! Qué alivio! Pensé que nunca volvería a mi caos, mi dulce caos, mi querido y amado caos.
Costó un tiempo que el caos volviera a hacer de mi lo que era antes, pero bueno yo, al menos, tenia la predisposición y no mucho más tarde mi caos y yo éramos uno de nuevo.
¿Qué quiero decir con esto? Que mi caos no lo cambio yo ni por toda la nada del mundo, pero claro, hay que pasar por ello para darse cuenta y volver, que es todo lo que un marinero de la nada desea, volver al caos de la tierra para la que fue creado.
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